Your cart is empty

De cómo el buceo técnico me ayudó a entrar al MBA

Como parte de la evaluación que hacen las instituciones académicas más reconocidas para cursar estudios de cuarto nivel, generalmente te pedirán que elabores uno o varios ensayos. Siempre he dicho que hacer una tesis de grado es como escribir un libro, pero sin inspiración, y creo que lo mismo aplica a este tipo de reto intelectual.

En caso que alguna vez lo necesiten, les comparto algunas guías que me han sido útiles en el camino, y al final, uno de mis ensayos favoritos, el que me ayudo a calificar como candidato al Master del IESA:

1-Escribe de lo que sabes, y mejor si es de lo que más te gusta. La inspiración llegará fácilmente, y tus argumentos serán sólidos, si es que casualmente quien lo revise sea también un experto en el área.

2-Cuenta una historia. No sabes quién va a evaluar tu escrito, por lo que debes crear algo que motive a leer por igual a legos y expertos. Recuerda que estás compitiendo por ser memorable entre quizás cientos de candidatos. Utiliza símiles basados en la PNL; visuales, auditivos y que evoquen sensaciones.

3-Piensa en un ensayo como lo deberías hacer con una presentación. Establece primero la estructura, que es como un esqueleto, agrégale el contenido, que es como la musculatura porque le da fuerza al argumento, y la grasa –anécdotas, ejemplos, etc. debes colocarla estratégicamente, para crear un escrito con armonía y estética.

Finalmente, les comparto uno de los ensayos con que apliqué a la maestría del IESA hace unos años. Habla del liderazgo y de la lección que aprendí en una experiencia real. Se cambiaron algunos hechos y nombres “para proteger a los culpables”; después de todo, se trata de buzos, quienes muy difícilmente podemos ser considerados seres inocentes.

La asignación era esta: Describa una experiencia en la cual usted participó en un grupo de trabajo ¿Cuál fue su papel en el grupo? ¿Qué aprendió de esa experiencia? (máximo 400 palabras)

Aún de madrugada y con algo de frío salimos rumbo a Puerto Cabello. Queríamos ser el primer grupo en hacer un buceo profundo en el Spiridon, buque hundido meses atrás con 1600 vacas abordo. Nuestro líder era Álvaro, yo lo asistía como parte de mi formación para instructor. Nos acompañaban Gustavo y Javier, buzos menos curtidos, y Luis y Jhonny, los avanzados.

Mi rol era supervisar que la planificación se ejecutara con detalle. En este nivel técnico, la cadena de errores que conduce a lesiones o accidentes fatales es corta, y la misión principal es “cada miembro del equipo debe retornar a la superficie sano y salvo”. Álvaro había diseñado dos perfiles de inmersión, para los novatos hasta 42 metros de profundidad, los avanzados hasta 50 metros. Yo calculé las mezclas y cantidades de gases.

Al cesar el ruido del motor de la embarcación de buceo, verificamos equipos y nos lanzamos al agua. Fue refrescante, luego de un rato al sol con el traje y los tanques encima. Después de 30 metros de azul, comenzó a dibujarse la silueta oscura del Spiridon. Como había corriente y poca visibilidad, Álvaro cambió el plan para que yo guiara a los novatos, bajando él con los avanzados. Significaba que me quedaría a 42 metros, a pesar que planifiqué ir más abajo y por más tiempo.

Sin embargo, siendo este barco tan grande y desconocido, supe que igual iba a ser una gran experiencia. Dirigí a los buzos hacia las bodegas. La sensación era indescriptible, como estar dentro de una iglesia. Al salir, vimos arriba unas barracudas grandes que merodeaban. La distancia las hacía ver como sardinas. Regresé mi vista a la computadora y al cabo de 35 minutos, al lado de la propela identifiqué las luces de Álvaro, Luis y Jhonny, esperándonos justo donde habíamos calculado encontrarnos.

Verifiqué los gases consumidos, teníamos poco menos de lo pronosticado. Comenzamos el ascenso, la parte que requiere más precisión. Dejamos la última parada de descompresión y salimos a superficie. Después que todo el grupo abordó la embarcación, nos quedamos en silencio unos minutos.

Esta experiencia me enseñó que puede ser más difícil ser seguidor que líder. En mis experiencias anteriores, la planificación y sobre todo las decisiones eran mías. En esta oportunidad, me tocó luchar con mi ego y sacrificar parte del disfrute, pero la misión se cumplió. Somos los seis primeros buzos técnicos del Spiridon.

Saludos,
Manux

 

1 comment (Add your own)

1. Tony Imposimato wrote:
Las vacas locas...... Un naufragio memorable..... Y con gente en la que uno confía como compañero, aun mejor.. Un gran abrazo partner de las profundidades!

Sun, December 14, 2014 @ 17:35

Add a New Comment


code
 

Comment Guidelines: No HTML is allowed. Off-topic or inappropriate comments will be edited or deleted. Thanks.