Bucea muerto de sano

Hace unos años, cuando me tocó renovar mi membresía profesional de buceo técnico, aproveché de realizarme un chequeo médico. No solo es un requisito de algunas agencias, sino que es el subterfugio perfecto para quienes somos reacios a los consultorios médicos. Después de las pruebas y mediciones de rutina, el buen doc colocó mis datos en su computadora y me dijo: -Uhmmm… por esta vez te lo firmo, pero mírate tú mismo como has cambiado!